
Una Experiencia Inolvidable: El Nacimiento de Tres Pollitos en el Aula
En el colegio, las experiencias de aprendizaje van más allá de los libros y las pizarras. Recientemente, el alumnado de segundo, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia única y fascinante: la incubación de huevos de pollo en una incubadora, gracias a Inés Sánchez que nos dejó su incubadora y nos enseñó y guio el proceso.
Durante varias semanas, veintiún días, los alumnos y alumnas fueron testigos del proceso que, aunque parezca simple, es un maravilloso ejemplo de la vida en su forma más pura. La incubadora, que fue instalada en el aula, por Inés, se convirtió en el centro de atención y aprendizaje para los estudiantes. El objetivo de este proyecto era comprender el ciclo de vida de los pollos, observar el desarrollo de los embriones en su proceso de eclosión y estudiar las características de un ave.
El Proceso de Incubación
Los estudiantes, con mucha emoción, colocaron los huevos en la incubadora, ajustando Inés, la temperatura y la humedad de manera precisa, factores esenciales para el éxito del proyecto. Durante esas tres semanas había un encargado que ponía agua en la incubadora para mantener la humedad. En los días previos a la eclosión, los alumnos investigaron sobre el desarrollo embrionario, poniendo los huevos en una luz se veía como se desarrollaban dentro del huevo. Hubo que desechar algunos huevos porque claramente se veía que no se había formado ningún embrión.
El Gran Momento: El Nacimiento de Tres Pollitos
Llegó el día veintiuno, cuatro de diciembre, uno de los huevos empezó a agrietarse, pero el polluelo no terminaba de romper el cascarón, Terminó la mañana y no pudo ser, todo parecía perdido. El alumnado se entristeció mucho, pero Inés no perdió la esperanza y nos dijo que esperaremos al día siguiente, porque parecía que otro huevo estaba un poco picoteado. Qué alegría al día siguiente habían nacido dos pollitos, y ahí no quedó la cosa, al día siguiente nació otro.
Los estudiantes no solo aprendieron sobre biología, sino que vivieron un proceso real que les permitió conectar con la naturaleza de una manera mucho más profunda. Observar cómo los pollitos daban sus primeros pasos y comenzaban a piar fue un momento memorable para todos. Fue una clase de ciencias vivencial que marcó una huella en su aprendizaje.
El Cuidado Post-Nacimiento
Una vez nacidos, los pollitos fueron cuidados y alimentados por los estudiantes bajo la supervisión de su maestra y de Inés, asegurando que tuvieran lo necesario para crecer de manera saludable. Los alumnos continuaron observando su evolución, desde sus primeros días de vida hasta que estuvieron listos para ser trasladados.
Reflexión Final
Este proyecto fue más que una simple actividad educativa; fue una oportunidad para que los estudiantes experimentaran la responsabilidad, el cuidado de los seres vivos y la fascinación por la naturaleza. Además, les permitió ver en primera persona cómo un proceso aparentemente simple está lleno de complejidad y belleza.

